Y entonces yo les comento que vos derrochas dulzura,
y ese rasgo en tu hermosura produce una envidia sana.
Imagínate si cuento lo que hacemos en la cama...
Me enloquece tu mirada, me atropello con tus labios,
y entre salivas resbala el mensaje de los sabios.
Tus ojos entrecerrados parecen mirar lo eterno,
rodando desaforados burlamos noches de invierno.
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